Cruzando caminos…

Estaba yo muy tranquilo disfrutando de mi día nublado, sentado en la mesa de costumbre con un Chai de coco y un cigarro, esperando despejarme y dejar que mi cabeza diera vueltas y me diera algo que contar. De pronto veo pasar a una mujer que por supuesto llamo mi atención, alta casi como yo, con el cabello largo y brillante y con un porte increíble al caminar. Era como si estuviera completamente segura de como se veía mientras caminaba, era como si supiera que la estaba observando y supiera que pensaba ir atrás de ella aunque sea sólo para saludar.

Por supuesto que deje atrás el Chai y el cigarro, me levanté rápidamente y sin disimular camine hacia ella, no sabía exactamente con que línea empezar así que me atravesé en su camino y dije -Hola soy Ricardo. Seguro se le hizo estúpidamente ridículo, por que sonrió y después se río, puso la mano sobre su boca y después de dar una segunda mirada bajo la mano y me saludo, me dijo hola yo soy Renata.

-A dónde vas? Le dije sin más rodeos para saber si esperaba a alguien más o si venía sola.
-Vengo a palacio a recoger un vestido. Sonreí discretamente aplaudiendo que no esperaba a nadie más.
Después de un par de preguntas e intercambio de información personal bastante general, me di cuenta que no la quería dejar ir, así que la acompañe a recoger su vestido.

En la tienda en la línea de probadores de pronto sale con su vestido preguntado -Que tal? Con un asentó tierno y cara de pregunta, con la boca apretada y mirándome a los ojos.

“Perfecto” fue lo único que pude decir, seguramente me puse rojo y la mirada fue demasiado obvio, era un vestido rojo con un escote increíble en la espalda, que dejaba ver algunas pecas en tus hombros y un lunar pequeño en la espalda baja. Un vestido largo como de ensueño, de verdad creí que estaba soñando.

Se volvió a meter al vestidos a cambiarse, pero esta ves dejo la cortina un poco abierta, dejo una delgada línea que me provocaba hacer carne un poco solo para ver probablemente algo más que es espalda bronceada casi perfecta que acababa de admirar. No resistí nuevamente y me acerque, cuidadoso y con nervios voltee a mi alrededor y me asegure que no hubiera nadie cerca. Al asomarme te la vi terminando de abrocharse el brasier y me vio ahí en medio del pasillo por el espejo, sonrió de nuevo y con la mirada me dijo ven… (Continuara)

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